El método Hygge, o el secreto de la felicidad - QMS Comunicación
52216
post-template-default,single,single-post,postid-52216,single-format-standard,qode-core-1.0.3,ajax_fade,page_not_loaded,,capri-ver-2.2, vertical_menu_with_scroll,blog_installed,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.7,vc_responsive
 

El método Hygge, o el secreto de la felicidad

Quien dijo que no existe el secreto para encontrar la felicidad se equivocó, o al menos, a ojos de los daneses, que afirman haber encontrado el método definitivo para ser felices, y si además te digo que Dinamarca encabeza el ranking de los países más felices del mundo, quizás entonces opines que su credibilidad en el tema ha aumentado exponencialmente.

 

La palabra Hygge por desgracia no tiene traducción literal en nuestro idioma, podríamos decir que es una mezcla de varias: bienestar, acogedor, relajación, comodidad, libertad… El Hygge tiene más que ver con el ambiente y la experiencia que con las cosas, consiste en estar con las personas que queremos. Es una sensación de hogar. Sentirnos seguros, protegidos del mundo, y permitirnos bajar la guardia.

 

Al Hygge se le llama de todo, desde “el arte de crear intimidad”, “confort en el alma”, “ausencia de molestias”, a “el placer de la presencia de cosas reconfortantes”, “unión acogedora” y mi favorita, “una taza de cacao a la luz de las velas”.

Hygge: La felicidad en las pequeñas cosas Meik Viking

 

Fuera hace frío, pero en tu casa, con la chimenea encendida, una mantita, y un buen libro a penas lo sientes, ese preciso instante es, aunque no lo percibas, un momento 100% Hygge. Un baño, mucha espuma, una copa de vino, y tu cantante favorito de fondo, es otro momento Hygge. Una buena comida con las personas que más quieres, con conversaciones interminables, y sin necesidad de mirar el móvil… ¿Sigo? Creo que ya sabes más o menos por dónde voy; la felicidad de lo cotidiano.

 

 

Y es que, aunque a veces no lo creamos, se puede ser feliz con muy poco y todos los días. Solo hay que aprender a mirar con otros ojos. Te propongo un reto, coge papel y boli, y apunta todas aquellas pequeñas cosas que hacen grande tu vida. Te dejo una selección de las mías para inspirarte:

 

Una puesta de sol, decorar mi casa en Navidad, ver un cielo con muchas estrellas, cuando veo mi comida llegar en los restaurantes, despertarme y que todavía queden muchas horas para que suene la alarma, el olor de un libro viejo, despegar en un avión, recibir una carta, un día de nieve, cantar a grito pelado mientras conduzco, las palomitas del cine, las historias de mi abuelo…

 

By: Marta López

No Comments

Post a Comment